Pas de la Casa

Este pequeño pueblo entre montañas ofrece uno de los entornos más bellos del Pirineo andorrano. Pas de la Casa hace frontera con Francia y durante años fue una tranquila localidad, considerada casi únicamente como lugar de paso (Pas).

El incremento en el desarrollo de la actividad comercial y la creciente expansión de la magnífica estación de esquí GrandValira la han convertido en un destino de nieve de primer orden que ha sabido mantener su encanto.

Lo que hace especial a Pas de la Casa es su entorno, las fantásticas montañas que lo rodean, en invierno con su manto blanco y en primavera y verano con mil colores que invitan a disfrutar plenamente de la naturaleza. Si aquí el esquí es el deporte rey, el senderismo y el trekking son actividades indispensables en la época estival.

Pese a la proliferación de hoteles, pubs y restaurantes, Pas sigue siendo un lugar tranquilo, para disfrutar del ocio, la naturaleza y el deporte en un ambiente siempre agradable. Los centros neurálgicos del pueblo son la Plaza del Coprinceps y la plazoleta donde se encuentra al coqueta iglesia de Sant Pere, de diseño moderno e inaugurada en 1985.

Las tiendas son otro de sus atractivos: moda, complementos, joyería, perfumes y por supuesto comercios especializados en equipamiento para el esquí y otros deportes de aventura.

Sus paisajes idílicos y la completa infraestructura hotelera y comercial hacen que visitar la localidad siempre sea un acierto en cualquier época del año.

Desde Andorra la Vella los autobuses línea 4 y 4 bis te llevarán a Pas de la Casa.

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